miércoles, 22 de febrero de 2012

viernes, 17 de febrero de 2012

In love...


domingo, 12 de febrero de 2012

Un gran día.


‘Por dónde para Samu?... Pues creo que por Tunez, he visto algo suyo en su web…’
‘Sabes algo de Samu?... Tete que hace portadita en el NYT.’
Hace tiempo que no veo nada de Samu… Pues mírate sus últimas noticias en su web, y tío… Lleva unos días metido en Yemen…’

Esa es mi relación con Samuel Aranda. No somos amigos, yo diría conocidos. Con Bernat, en Marzo del 2008, vimos un partido del Barça en su casa cuando estaba por Madrid… Y poco más. 

No me voy a apuntar al carro de ‘Yo conozco al nuevo worldpressphoto’… Pero si aprovecharé para explicar el porque este reconocimiento, bajo mi opinión personal,  es de los más justos que se han dado en los últimos años.

Es un ejemplo a seguir, una inspiración a sus 32 años y un latigazo en la boca a todos los que le han negado ofertas, le han intentado amargar la vida profesionalmente o estos días se sienten maltratados por la decisión de un jurado.

Samuel, tal vez habla demasiado claro para gente que está acostumbrada a levantarse de la mesa con un chupito o carajillo y a las 4 de la tarde ha de decidir que mete entre párrafo y párrafo para darle un poco de atractivo a la página -fotos-. Yo por el contrario creo que ha escogido la forma más contundente de queja. Trabajo, trabajo, trabajo y trabajo. No?, pues más trabajo.

Samu no se ha convertido en un gran fotógrafo después de ganar el World Press Photo, Samu ya era un pedazo de fotoperiodista mucho antes. Es lo que tienen los premios, te hacen bueno de la noche al día, pero en ocasiones, y esta es una de ellas, sería un error hacer el día de ayer año 0. Samuel Aranda ya había demostrado durante largos años que esto de reportear lo tenía agarrado a su alma.

Es una buena ocasión para hacer un poco de recorrido mental y recordar a los jefecillos, a los de la corbata, a los que apuestan por la Esteban por Brad Pitt y por nevadas inexistentes, que este país ha dado y da un gran número de periodistas gráficos. No hace falta nombrarlos aunque tal vez les suenan un tal Raül Gallego, Ramón Espinosa, Bernat Armangué, Fernando Moleres, Emilio Morenatti, Enric Martí. Hace años que los profesionales deciden salir del país y buscar un hueco en este negocio, pero últimamente se oyen cada vez más lloros. No será que para encontrar tu hueco no importa donde estés sino lo bueno y auténtico que seas?… Por cierto, si me he dejado alguno, mil perdones, no es una lista, tan solo ejemplos… Quien se sienta capaz, que se una él mismo a los nombres dados, pero antes repasen sus currículums...

Extraño país éste que absuelve a Camps y se carga a Garzón. Ninguna de las grandes cabeceras españolas y peor aún, ninguna de las catalanas, ha destacado en portada la noticia. Ni una simple frase en el faldón. Nada.

Esto me lleva a la siguiente conclusión. Te han de matar, herir, secuestrar o detener y dar ruedas de prensa a tu llegada, robar, o peor aún,  has de vocear a los cuatro vientos que YO estaba al lado de algún gran fotógrafo cuando lo mataron y explicar como se enfriaba su mano cuando daba el último aliento de vida, para conseguir la atención de los medios. 

Si te conviertes en noticia voluntariamente, creo que eres un pésimo fotoperiodista. No me importan tus batallitas, ni los cigarros que te fumas. Respeta a quien fotografías y hazte merecedor de su imagen. No lo insultes con tus penas y desgracias porque seguro que ellos las tienen más profundas y eternas. 

Nadie obliga a nadie a irse, a salir, a eso que llevos dos días leyendo, 'Me tuve que ir para que me reconocieran'... Quien está en esto para que le reconozcan creo que se ha equivocado de profesión.  Me da que muchos de esa autoproclamada nueva hornada de 'grandes reporteros' viajan en busca de engrosar sus porfolios, sus egos y sus comentarios en facebook. Vuelvo a insitir, Samuel Aranda debería ser un gran ejemplo a seguir.

Alguien que ha realizado trabajos de gran calidad en este país tan aburrido que nunca genera noticias, ni reportajes de interés, y al salir al extranjero mantiene esa capacidad de ver el mundo de una forma tan sincera merece todos los respetos por parte de la profesión y le da potestad para lanzar algún gruñido sobre el estado del gremio. El resto tan solo debería felicitarle y degustar su trabajo.

Imagenes de tipos saltando de una pick-up o corriendo entre piedras por una plaza, este año a patadas. Momentos de silencio, pocas, muy pocas y una de ellas la realizó Samu.
 
No encuentro mejor forma para resumir la humildad de Samuel que tomar prestadas las últimas palabras que destaca Cristina Jolonch en el artículo ‘Un segundo de piedad en el caos’ que se publica hoy en La Vanguardia ‘… Yo sólo espero seguir llegando a final de mes con este oficio y que las fotos sigan llenando mi nevera para disfrutar de lo más importante en la vida, la familia y los amigos’.

Lo dicho, es un buen momento para que la profesión se siente, hable, debata, reflexione y llegue a decisiones importantes y arriesgadas por el bien de este oficio.